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Cobra Kai: el regreso de Daniel San

Yamila De Fillipo
Escrito por Yamila De Fillipo

Los karatecas más icónicos del cine embisten la pantalla chica. El esperado reencuentro retoma las temáticas de la angustia adolescente fusionando elementos de drama, acción, comedia y, sobre todo, mucho, pero mucho karate. 

Cobra Kai, la serie estadounidense estrenada en 2018 a través de YouTube Red lleva ya dos temporadas y es tendencia absoluta en Netflix. Además, ha tenido una recepción sorprendentemente positiva, alcanzando un 100% en Rotten Tomatoes. Es la era de los remakes, las adaptaciones, las precuelas y secuelas. Las pantallas se inundan de múltiples versiones de Star Wars, y Marvel sigue reinventando personajes de comics. Las ideas nuevas no abundan y los héroes de la infancia re-imaginados atraen audiencias a millones. De la mano de los escritores Jon HurwitzHayden Schlossberg y Josh Heald e inspirada en la exitosa franquicia de los años ’80, Karate Kid; Cobra Kai apela a la nostalgia que aportan la banda sonora de la época y la anticipada reunión de los protagonistas que, 34 años más tarde, son interpretados por los mismos actores. 

La ficción sigue la historia de Johnny Lawrence (William Zabka) y Daniel LaRusso (Ralph Macchio), quienes se reencuentran, ahora como adultos, en una enemistad que no ha menguado con el tiempo. Johnny, que solía ser el clásico chico rudo y popular de la escuela, ahora se nos muestra como un alcohólico al borde de la indigencia. Daniel, presentado originalmente como un muchacho ingenuo y de buen corazón recién llegado al valle de Los Ángeles, es ahora un exitoso empresario. Pese al transcurso de las décadas, ambos se ven aún atormentados por los recuerdos de un pasado en común. La trama reivindica una interpretación por parte de los fanáticos de la saga que ha cobrado vuelo a través de los años y que propone a Johnny, el antagonista de las películas, como el héroe no reconocido, y a Daniel, protagonista emblemático de la historia original, como el verdadero villano de aquel drama adolescente. Esta teoría entusiasta se ha visto retratada incluso en espacios de la cultura pop más actual, tal como la serie How I Met Your Mother, en la cual uno de sus personajes principales, Barney, reitera frecuentemente su obsesión con el protagonista de Karate Kid, a su entender, Johnny Lawrence, y relata en varias ocasiones su lectura del film desde este punto de vista invertido.

Un factor que se hace notar es la ausencia del queridísimo Señor Miyagi, encarnado en todas las entregas originales por el difunto “Pat” Morita. En la serie de Netflix se lo conmemora en sus momentos más icónicos a través de flashbacks, recurso utilizado en abundancia y, quizás, en demasía. Da la impresión de que la serie se entrega de lleno y adrede a una cursilería extrema en la cinematografía, el montaje y el guión, casi burlándose de la estética ochentosa que, a su vez, pretende honrar. Ambos protagonistas tienen hijos adolescentes que re-versionan todas las temáticas del típico drama de escuela secundaria norteamericana, reavivan la rivalidad entre los adultos y pasan a ocupar el rol de los nuevos aprendices de karate. 

En última instancia, aquellas personas que tengan ganas de “encerar y pulir” sus añejos recuerdos de Karate Kid, o simplemente quienes gusten de todo lo referencial a los ’80s, probablemente deban al menos darle una oportunidad a este spinoff que aparentemente vino para quedarse. Podríamos preguntarnos si la nostalgia es lo suficientemente poderosa para atrapar al público masivo, o si la reaparición de estimados actores y personajes que parecían olvidados generan el entusiasmo necesario para constituir un éxito. Por el momento, con una tercera temporada anunciada para 2021, Cobra Kai parecería indicar que sí.

Acerca del autor

Yamila De Fillipo

Yamila De Fillipo

Yamila De Filippo nació en 1988 en la zona norte de la provincia de Buenos Aires. De familia irrefutablemente italiana, abrazó desde pequeña el famoso “mangia che ti fa bene” y se enamoró, cual flechazo de Cupido, de la comida y la cocina. Entre las albóndigas de una nonna y los gnocchi de la otra, desarrolló un paladar sofisticado (por no decir insufrible) gracias a los aromas y sabores de esa infancia afortunada.

Su curiosidad insaciable, su afinidad por los idiomas, su desdén por la rutina y su hambre de aventura la llevaron a recorrer los cinco continentes como auxiliar de vuelo. Vivió casi una década en Dubai, donde se empapó de una diversidad cultural, lingüística y, por supuesto, gastronómica que jamás había imaginado, y se le abrieron los ojos como dos huevos fritos (sí, seguimos con las referencias culinarias). Aquí despertó también su interés por los movimientos feministas y el estudio de la sexualidad.

Antes de tomar ese camino, estudió actuación y dirección de artes escénicas, y aún hoy se
sueña actriz, directora y escritora. Fue ésta sólo una de cinco carreras terciarias y universitarias en las que incursionó. Actualmente estudia Relaciones Públicas y tiene la certeza de quien sabe equivocarse mucho, de que la sexta es la vencida. Además, quiere producir su propio festival de cine junto a su esposo y volver a hacer stand-up.

Desde niña le encantaba escribir y soñar con las palabras, y hoy siente más que nunca que
puede aprovechar todas esas experiencias y deseos y volcarlos juntos a la vocación de escribir y comunicar, principalmente en los campos de la educación sexual y la crítica culinaria.

Y nunca, pero nunca, va a dejar de volar.

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